El verano puede afectar el sueño de los bebés debido al calor, los cambios de rutina y los días más largos. Ajustando algunos factores clave, es posible mejorar notablemente su descanso.
Cuida la temperatura del ambiente
- La habitación idealmente debe estar entre 20 y 24 °C.
- Ventila temprano y evita el sol directo durante la tarde.
- Puedes usar ventilador o aire acondicionado siempre y cuando no dirijas el flujo directamente al bebé.
Elige el abrigo correcto
- Evita frazadas y mantas sueltas.
- Prefiere saquitos de dormir de verano, con TOG bajo. TOG 0.5 para lugares con mucho calor y TOG 1.0 cuando la temperatura igual baja un poquito en las noches.
- Opta por telas respirables como algodón. Los saquitos de dormir de Tu Saquito están fabricados con tela 100% algodón, asegurando la comodidad de tu bebé en las noches de verano.
Mantén una rutina estable
- Aunque oscurezca más tarde, intenta respetar horarios. Muchos adultos creen que es imposible dormir con luz, pero te sorprenderá saber que muchísimos bebés y niños se acostumbran a dormirse en ambientes iluminados. Si sientes que igual necesitas oscuridad, puedes usar cortinas blackout sobre las ventanas para bloquear el paso de luz.
- Rutinas simples ayudan al bebé a anticipar el descanso:
- Parte con un baño tibio.
- Vístelo y prepara su habitación siempre con luz tenue, preparando su cuerpo para el momento de dormir.
- Asegura un ambiente tranquilo; tanto de las personas que están presentes como en ruidos externos.
Observa las señales del bebé
- Para saber si tiene mucho calor, revisa solamente su cuello o espalda (no manos ni pies). Las extremidades de nuestro cuerpo son reguladoras de temperatura por lo que es normal que estén más frías.
- Señales de calor:
- Sudor.
- Mejillas muy rojas
- Inquietud al dormir, se gira y mueve demasiado como si no encontrara una posición cómoda.
Dormir mejor en verano es posible con un entorno adecuado, abrigo correcto y constancia.
